🌹 Glosa: Madre, reflejo del amor de Dios

 

Madre… palabra pequeña, pero inmensa en su significado.

Cuando la pronunciamos, el corazón se llena de ternura,
porque en ella se encierra la esencia del amor,
la entrega sin condiciones, la paciencia infinita
y la fe que nunca se apaga, aun en medio de las tormentas.

Madre es la que ora en silencio cuando los hijos duermen,
la que dobla sus rodillas en secreto,
con lágrimas que solo Dios ve,
pidiendo fortaleza, protección y bendición para los suyos.
Es la que levanta su mirada al cielo,
y aunque el cansancio abrume su cuerpo,
su espíritu sigue firme, porque sabe
que su recompensa viene del Señor




Madre es aquella que enseña con dulzura,
que corrige con amor,
y que siembra en el alma de sus hijos
las semillas del bien, la fe y la esperanza.
Es la primera maestra del hogar,
la que con su ejemplo enseña lo que los libros no pueden decir,
porque su vida misma es una lección de amor y de servicio.

Madre es refugio en los días grises,
es abrigo en las noches frías,
es sonrisa en los días de tristeza
y consejo sabio cuando la vida confunde.
Su corazón, aunque a veces cansado,
nunca deja de latir por aquellos que ama.

Dios, en su infinita sabiduría,
puso en el corazón de la madre
un reflejo de su propio amor:
firme, tierno, perdonador y eterno.
Por eso, cuando miramos a una madre,
vemos un poco del rostro de Dios,
porque ella da sin esperar, ama sin medir,
y permanece fiel incluso cuando los demás se alejan.





Hoy, en este Día de la Madre,
queremos dar gracias a Dios por cada una de ellas:
por las que están presentes, por las que ya partieron,
por las que crían con fe, por las que oran con lágrimas,
por las que luchan en silencio,
y por las que siguen siendo ejemplo de fe y valentía.

¡Gracias, madre cristiana!
Porque con tus manos levantadas en oración,
con tu palabra de consuelo,
y con tu vida de entrega,
nos enseñas que el amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera.

Hoy te honramos con gratitud y amor,
porque en ti, madre bendita,
Dios nos muestra que el amor verdadero
es sacrificio, es fe, y es esperanza.
Y aunque las palabras no alcancen para describirte,
sabemos que tu valor es eterno,
porque quien vive para amar,
ha aprendido el lenguaje del cielo.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dinámicas y juegos cristianos para reforzar las lecciones bíblicas

"SOMOS LOS HIJOS DE PADRES QUE NO FUERON A TERAPIA"

MAMÁ: Papá nunca tiene tiempo para nosotros?