“La Fuerza de la Juventud en las Manos de Dios”

 

Septiembre, mes de la juventud, nos invita a reflexionar sobre la fuerza, los sueños y la esperanza que caracterizan a quienes comienzan a trazar su camino en la vida. La juventud es un tiempo de decisiones, de búsquedas y de luchas internas, donde cada elección puede marcar el rumbo del futuro.

Para el joven cristiano, este tiempo se convierte en un desafío aún mayor: caminar contra la corriente de un mundo que ofrece placeres pasajeros, pero que pocas veces conduce a la verdadera plenitud. Ser joven en Cristo significa sostenerse con valentía en la fe, abrazar la pureza en medio de un ambiente de confusión, y atreverse a levantar la voz como testigos de la verdad, aun cuando el silencio parezca más cómodo.

El llamado de Dios a la juventud no es a dejar de soñar, sino a soñar más alto, con un propósito eterno. Ser joven cristiano hoy es entender que la verdadera rebeldía no está en imitar lo que el mundo dicta, sino en decidir vivir de acuerdo a la Palabra, sembrando luz donde otros siembran sombras. Es mantenerse firme en la oración, en la lectura bíblica, en la comunión con Dios, y en el servicio a los demás.

Septiembre nos recuerda que la juventud es un regalo, pero también una responsabilidad: la de entregar nuestras fuerzas, talentos y pasiones a Aquel que nos da sentido. Porque ser joven en Cristo es más que una etapa de la vida: es el comienzo de una historia que, si está en Sus manos, se convertirá en un testimonio poderoso para el mundo.

Queridos jóvenes, este es el tiempo de decidir qué lugar ocupará Dios en sus vidas. El mundo ofrece muchos caminos adornados con placeres momentáneos, pero todos ellos se desvanecen dejando vacío. Solo en Cristo hallarán propósito, identidad y verdadera libertad.

Buscar a Dios en la juventud no es perder oportunidades, es asegurar un futuro con sentido. Cuando hacen de la oración, la Palabra y la comunión con el Señor su prioridad, su vida se edifica sobre roca firme. El llamado de Dios siempre es más grande y duradero que cualquier diversión pasajera.

No permitan que lo temporal les robe lo eterno. Levántense como una generación que elige lo santo por encima de lo fácil, que responde al llamado divino con valentía y amor. Si entregan sus fuerzas a Cristo ahora, Él los usará con poder y serán luz en medio de la oscuridad.

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud” .

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