Dios no elige al preparado, Dios prepara al elegido ✨
A lo largo de la historia bíblica vemos un patrón divino que rompe con la lógica humana: Dios no escoge a quienes parecen más capacitados, fuertes o sabios según los estándares del mundo. Más bien, Él mira el corazón y deposita Su gracia en aquellos que parecen insignificantes, débiles o inexpertos, para mostrar que el poder y la gloria pertenecen solo a Él.
David fue escogido siendo un joven pastor, despreciado incluso por su propia familia, pero Dios lo ungió para ser rey de Israel. Moisés, con tartamudez y temor, fue levantado como libertador de un pueblo. Los discípulos de Jesús no eran doctores de la ley, sino pescadores comunes, pero llenos del Espíritu Santo transformaron el mundo.
Esto nos recuerda que no necesitamos sentirnos suficientes ni perfectos para servir a Dios. La elección de Dios no depende de un currículum, de talentos naturales ni de preparación humana, sino de la disposición del corazón. Cuando Él llama, también capacita; cuando Él elige, también respalda.
Por eso, si alguna vez piensas que no eres digno, recuerda: lo importante no es lo que tú puedes hacer por tus fuerzas, sino lo que Dios puede hacer a través de ti. Él toma lo pequeño para hacerlo grande, lo débil para hacerlo fuerte, y lo sencillo para manifestar Su gloria.
🙌 Dios no busca gente perfecta, busca corazones dispuestos. Y a quienes Él llama, nunca los deja solos: los prepara, los forma y los equipa para cumplir Su propósito eterno.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario