"Ser madre: una entrega que duele"
Porque hay una verdad silenciosa que todos ven, pero pocos notan:
Pensando si mañana alcanzará para el desayuno.
Si ya pagó el recibo de luz.
Si le gritó muy fuerte a su hijo.
Si está haciendo las cosas bien.
Porque una mamá no solo carga con los platos, la ropa y los deberes.
Carga con culpas, pendientes, angustias…
Y a veces, una ansiedad silenciosa que nadie ve.
Hay días…
Donde no llora, pero lo necesita.
Donde no pide ayuda, porque no quiere molestar.
Donde sonríe, pero por dentro está sosteniéndose con lo último que le queda.
Y aunque por fuera parece fuerte, capaz…
Por dentro solo quiere alivio.
Que alguien le diga: “yo me encargo”.
Que por una vez, no tenga que pensar en todo.
Que el mundo no dependa de su energía.
Solo un minuto sin correr.
Un momento donde no tenga que sostenerlo todo.
Un silencio que traiga paz, no culpa.
Un descanso que no la haga sentirse egoísta.
Es lo que muchas veces piensa.
Y aunque no siempre lo dice… se nota.
Se nota en su mirada cansada.
En su risa apagada.
En cómo respira hondo antes de seguir.
En esa forma de sentarse, como si tuviera que sostener el mundo con los hombros.
Así que si vives con una mamá…
Ayuda sin que te lo pida.
Escúchala sin querer corregirla.
Y obsérvala de verdad.
Porque a veces, el cansancio más profundo no se nota.
Se esconde en los ojos, en los silencios, en los “ya voy” de todos los días.
Y si tú eres esa mamá…
No solo sigas adelante por inercia.
No te acostumbres a vivir apagada.
No te olvides de ti mientras cuidas a todos.
Tu cansancio también merece atención.
Tu mente también merece silencio.
Tu vida también merece espacio.
No estás sola.
Pero tampoco estás obligada a cargar con todo.
A veces, pensar primero en ti no es una opción…
Pero tampoco te acostumbres a dejarte en último lugar.
A veces, la mujer más fuerte del hogar… es la que más necesita que la sostengan.
No necesita un consejo, ni que le digan “ya pasará”.
Necesita alguien que la abrace, que la mire a los ojos y le diga:
“Hoy no tienes que cargar con todo. Hoy te cuido yo.”
Porque incluso las madres más valientes… también se rompen en silencio.

Comentarios
Publicar un comentario