🔴👉Papá también fue un niño...



A veces se nos olvida que ese hombre fuerte que ves todos los días… también fue niño alguna vez.
Un niño que soñaba despierto, que tenía ilusiones simples, miedos enormes y un corazón lleno de preguntas sin respuesta.
Tal vez no tuvo una infancia fácil. Tal vez le tocó madurar antes de tiempo, cargar responsabilidades que no eran suyas, y aprender a callar lo que dolía.
Quizá nunca escuchó un "te quiero" cuando más lo necesitaba.
Quizá nadie lo abrazó cuando el mundo le quedaba grande.
Aprendió a ser fuerte, no porque quisiera, sino porque no le quedó otra opción.
Guardó sus emociones, disfrazó su tristeza, y fue construyendo una armadura que hoy lo acompaña… incluso cuando ya no hace falta.
Creció, se convirtió en padre, en proveedor, en protector.
Y aunque no siempre sabe cómo expresar lo que siente, su amor está ahí…
En su silencio, en su esfuerzo, en cada cosa que hace sin pedir reconocimiento.
Ese hombre que ves serio, a veces distante, aún guarda dentro al niño que solo quería sentirse amado.
Y aunque no lo diga, sigue esperando que alguien lo escuche, que alguien lo abrace sin que tenga que pedirlo, que alguien le diga que también puede descansar.
No lo juzgues si no sabe cómo demostrar cariño.
No pienses que no siente solo porque no lo dice.
Acércate, míralo con compasión, escúchalo con paciencia.
A veces solo necesita eso: saber que no está solo, que también tiene un lugar seguro donde puede ser frágil.
Porque incluso los hombres más fuertes… alguna vez solo quisieron que alguien los abrazara y les dijera:
“No tienes que cargar con todo. Aquí estoy, contigo.”
A veces se nos olvida que ese hombre fuerte que ves todos los días… también fue niño alguna vez.
Un niño que soñaba despierto, que tenía ilusiones simples, miedos enormes y un corazón lleno de preguntas sin respuesta.
Tal vez no tuvo una infancia fácil. Tal vez le tocó madurar antes de tiempo, cargar responsabilidades que no eran suyas, y aprender a callar lo que dolía.
Quizá nunca escuchó un "te quiero" cuando más lo necesitaba.
Quizá nadie lo abrazó cuando el mundo le quedaba grande.
Aprendió a ser fuerte, no porque quisiera, sino porque no le quedó otra opción.
Guardó sus emociones, disfrazó su tristeza, y fue construyendo una armadura que hoy lo acompaña… incluso cuando ya no hace falta.
Creció, se convirtió en padre, en proveedor, en protector.
Y aunque no siempre sabe cómo expresar lo que siente, su amor está ahí…
En su silencio, en su esfuerzo, en cada cosa que hace sin pedir reconocimiento.
Ese hombre que ves serio, a veces distante, aún guarda dentro al niño que solo quería sentirse amado.
Y aunque no lo diga, sigue esperando que alguien lo escuche, que alguien lo abrace sin que tenga que pedirlo, que alguien le diga que también puede descansar.
No lo juzgues si no sabe cómo demostrar cariño.
No pienses que no siente solo porque no lo dice.
Acércate, míralo con compasión, escúchalo con paciencia.
A veces solo necesita eso: saber que no está solo, que también tiene un lugar seguro donde puede ser frágil.
Porque incluso los hombres más fuertes… alguna vez solo quisieron que alguien los abrazara y les dijera:
“No tienes que cargar con todo. Aquí estoy, contigo.”

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dinámicas y juegos cristianos para reforzar las lecciones bíblicas

"SOMOS LOS HIJOS DE PADRES QUE NO FUERON A TERAPIA"

MAMÁ: Papá nunca tiene tiempo para nosotros?