No es por prohibirte… es por cuidarte.
Hoy mi “no” suena a castigo,
mi advertencia a exageración,
mi límite a un muro que no te deja avanzar.
Quizás creas que quiero apagar tu voz,
que no confío en lo que puedes hacer,
que no te dejo volar.
Pero no es eso.
Es que a veces el amor no se nota…
porque se disfraza de reglas,
porque se expresa con manos que detienen
cuando el corazón quiere soltarte.
He visto lo que tú aún no ves.
He sentido miedos que tú aún no conoces.
Y no sabes cuánto duele protegerte,
cuando sé que me mirarás con reproche.
No lo hago para tener razón,
lo hago porque tú eres mi razón.
Un día vas a entenderlo.
Cuando mires a alguien con ese amor tan profundo
que incluso el miedo se vuelve parte de él.
Cuando tu alma tiemble por cuidar,
por proteger, por no perder.
Ese día entenderás
que mis límites eran caricias disfrazadas,
que mis advertencias eran susurros de amor,
que mis “no” eran intentos de evitarte cicatrices que no siempre sanan.
Tal vez hoy me juzgues.
Tal vez hoy te alejes.
Pero sé que un día,
cuando te encuentres en mi lugar,
recordarás mi voz, mis gestos, mis silencios.
Y quizá… sin decir nada,
solo te acerques
y me abraces fuerte.

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