"No caigas dos veces en la misma trampa"
Hay una sabiduría que a veces aprendemos con dolor: las trampas de la vida suelen disfrazarse de deseos, de amistades malintencionadas o de decisiones impulsivas. Y aunque caer es parte del aprendizaje, repetir el mismo error es ignorar la lección que Dios nos quiere enseñar.
La Biblia nos advierte:
"Como el perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su
necedad." (Proverbios 26:11)
Esto puede parecer fuerte, pero es una verdad
que necesita ser oída: Dios no quiere que vivas dando vueltas en el mismo
ciclo. Si ya viste que algo te hace daño, si ya sentiste las consecuencias
de una mala elección, entonces es tiempo de crecer, madurar y cambiar de
rumbo.
La trampa puede ser una relación tóxica, una
tentación que sabes que te debilita, una actitud que te aleja de tu propósito…
No es casualidad que ya hayas tropezado ahí. Pero ahora tienes la
oportunidad de reaccionar diferente.
Dios no te quiere perfecto, pero sí dispuesto
a aprender y avanzar. Cada caída puede convertirse en una lección, y cada
decisión puede ser guiada por el Espíritu Santo si se lo permitís.
¿Qué podés
hacer?
- Reconocé tus debilidades sin justificarte.
- Buscá a Dios antes de actuar.
- Rodeate de personas que te ayuden a crecer.
- No ignores las señales de advertencia.
Cada día es una nueva oportunidad para caminar
con más sabiduría. Que no se te haga costumbre tropezar con la misma piedra. El
Señor quiere llevarte a nuevos niveles, pero no puede hacerlo si vivís atado a
los mismos errores.
💬 "Joven, no caigas dos veces en la misma trampa. Esta vez, elegí
con sabiduría. Dios está contigo para ayudarte a vencer."

Comentarios
Publicar un comentario