🧠 EL VOCABULARIO DE LA POBREZA
(Lee esto con atención… puede cambiar la forma en que te hablas a ti mismo)
Una mujer dejó unos billetes sobre la mesa. Su hijo, de apenas 7 años, los tomó con curiosidad. Y ella, sin pensarlo, dijo lo mismo de siempre: —¡Deja eso ahí! Esa plata es para pagar…
Así, sin saberlo, estaba lanzando un decreto. Una orden silenciosa a su mente:
“El dinero es para pagar.” No para crecer. No para invertir. No para disfrutar. Solo… para pagar.
Y su vida económica, curiosamente, se convirtió en eso:
un ciclo eterno de pagos, deudas y urgencias.
Porque las palabras no son solo sonidos…
Son programaciones mentales.
Son semillas.
Y si repites muchas veces “la plata es para pagar”…
tu mente hará lo necesario para que siempre tengas algo que pagar.
Suena inofensivo, ¿no?
Pero “poco” significa escaso.
Y el subconsciente lo graba así: escasez.
Mejor di “paso a paso”.
Es igual de realista, pero más poderoso. Construye. Eleva.
Necesitar es carecer. Es enfocarse en lo que no tienes.
Cambia por “quiero”. Porque el que quiere, actúa.
Y el que actúa… transforma.
Eso es dejar una puerta abierta al fracaso.
“Tratar” no es decidir.
Decide. Di: “Lo haré”.
O sé honesto y di: “No lo haré.”
Pero no vivas a medias.
¿De verdad quieres que algo “valga la tristeza”?
Di mejor: “Vale el esfuerzo.”
“Vale la alegría.”
Porque eso es lo que debería costarte crecer: ALEGRÍA, no pena.
Y las imágenes mentales crean emociones, acciones… ¡y resultados!
Dices “avión”, y ves un avión.
Dices “manzana”, y ves una manzana.
Ahora piensa: ¿qué ves cuando repites todos los días:
“No se puede”
“No tengo”
“Está difícil”
“Vamos a ver si se puede”
“Ojalá”
“Dios quiera”
Pobreza mental. Pobreza emocional. Pobreza de acción.
Las Escrituras ya lo decían:
“La vida y la muerte están en poder de la lengua… y el que la ama, comerá de sus frutos.”
(Proverbios 18:21)
No es magia.
Es mentalidad.
Habla diferente.
Declara diferente.
Y tu vida empezará a responder diferente.
Porque como también se dijo alguna vez:

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