"Mayordomía: Vivir para Administrar lo de Dios"
La mayordomía cristiana es un principio fundamental en la vida del creyente que implica reconocer que todo lo que tenemos —tiempo, talentos, tesoros (bienes materiales) y el cuidado de la creación— pertenece a Dios, y que nosotros somos simplemente administradores de Sus bendiciones.
1. Fundamento bíblico
La idea de mayordomía comienza en Génesis:
Génesis 1:28: Dios le da al ser humano dominio sobre la tierra para cuidarla.
Salmo 24:1: “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.”
Esto nos recuerda que nada es realmente nuestro, sino que Dios nos lo confía para que lo administremos con sabiduría.
2. Ámbitos de la mayordomía cristiana
a. Mayordomía del tiempo
Dios nos da cada día como una oportunidad para servirle.
Efesios 5:15-16 nos anima a aprovechar bien el tiempo, "porque los días son malos".
b. Mayordomía de los talentos
Dios ha dado dones espirituales y habilidades a cada creyente (Romanos 12:6-8, 1 Corintios 12).
Somos llamados a usarlos para edificación del cuerpo de Cristo y para Su gloria.
c. Mayordomía de los recursos materiales
Esto incluye el dinero, posesiones, y todo lo que tenemos.
El diezmo y la ofrenda son parte de cómo honramos a Dios con nuestros bienes (Malaquías 3:10, 2 Corintios 9:7).
d. Mayordomía de la creación
Como parte de la responsabilidad que Dios nos dio en el Edén, debemos cuidar la tierra y el medio ambiente.
3. Características del buen mayordomo
Fidelidad: Lucas 16:10 – “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel...”
Sabiduría: Administrar con entendimiento y prudencia.
Generosidad: Dar con gozo y corazón dispuesto.
Humildad: Reconocer que todo proviene de Dios.
4. Propósito de la mayordomía
El propósito no es solo organizar bien nuestras cosas, sino glorificar a Dios en todo lo que hacemos. Un buen mayordomo vive con la perspectiva eterna, sabiendo que un día daremos cuenta ante Dios de cómo usamos lo que Él nos confió (Mateo 25:14-30).

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