Jael: El Instrumento Inesperado de Dios"
Texto base: Jueces 4:17-22
Introducción: Amados hermanos, hoy quiero invitarles a mirar a una mujer poco
mencionada, pero grandemente usada por Dios: Jael, la mujer de Heber ceneo.
En una época de guerra, cuando los ejércitos de Israel luchaban contra sus
enemigos, Dios escogió a una mujer fuera de Israel, una extranjera, para
cumplir Su propósito. Jael nos enseña que Dios puede usar a quien Él quiere,
como Él quiere, y cuando Él quiere.
I. Dios usa a los que están dispuestos, no
necesariamente a los más poderosos
La Biblia nos dice que Jael era la esposa de
Heber el ceneo, parte de una tribu nómada que estaba en paz con Jabín, rey de
Canaán (Jueces 4:17). No era una guerrera, ni una líder conocida, sino una
mujer común, viviendo en su tienda, realizando sus tareas diarias.
Pero cuando Sísara, el capitán del ejército
enemigo, huyó derrotado y buscó refugio en su tienda, Jael no dudó en actuar.
Ella no era parte del ejército de Israel, no estaba en el campo de batalla,
pero estaba en el lugar exacto que Dios había preparado.
Aplicación:
Dios no necesita títulos ni posiciones para usarnos. Lo que Él busca es un
corazón dispuesto. ¿Estás tú disponible para Dios, aunque no seas conocido?
¿Estás dispuesto en medio de tu vida cotidiana a ser un instrumento en Sus
manos?
II. El coraje de obedecer en momentos críticos
Cuando Sísara pidió agua, Jael le dio leche y
lo cubrió, mostrándole hospitalidad, pero actuando con sabiduría. Y cuando él
cayó dormido por el cansancio, ella tomó una estaca de la tienda y un
martillo, y clavó la estaca en su sien, matándolo (Jueces 4:21).
Jael actuó con valentía. No fue un acto impulsivo, sino que ella entendió que estaba
participando en la obra de liberación que Dios estaba haciendo a favor de Su
pueblo.
Ella arriesgó su vida: si Sísara despertaba, podría haberla matado en un
instante. Sin embargo, su fe fue mayor que su temor.
Aplicación:
Muchas veces el llamado de Dios implica riesgos y decisiones valientes. Ser
obediente puede costarnos comodidad, seguridad o la aprobación de otros.
¿Estamos dispuestos a actuar cuando Dios nos lo demande, aunque eso signifique
salir de nuestra zona de confort?
III. La victoria pertenece al Señor
Cuando Barac llegó persiguiendo a Sísara, Jael
salió a su encuentro y le mostró al enemigo derrotado. Así se cumplió la
palabra de Dios, dada a través de Débora, de que la victoria sería entregada en
manos de una mujer (Jueces 4:9, 22).
Jael no buscó gloria para sí misma. No
proclamó su hazaña. Simplemente actuó y dejó que los resultados hablaran.
Y más adelante, en el cántico de Débora, se menciona:
"Bendita sea entre las mujeres Jael, mujer de Heber ceneo; sobre las
mujeres bendita sea en la tienda." (Jueces 5:24)
Aplicación:
Cuando servimos a Dios, no buscamos reconocimiento humano. La verdadera
recompensa es oír las palabras de nuestro Señor: "Bien, buen siervo y
fiel" (Mateo 25:21).
Conclusión:
Jael nos recuerda que Dios levanta a personas
comunes para hacer cosas extraordinarias.
Nos enseña que la valentía, la disposición y la obediencia son más importantes
que la posición o la fama.
Hoy, tú y yo también podemos ser instrumentos en Sus manos, si tan solo estamos
dispuestos.
Llamado final:
¿Estás tú disponible para Dios como lo estuvo
Jael?
¿Estás listo para actuar con valentía cuando Él te llame?
Hoy es el día para decirle: "Señor, heme aquí, úsame a mí."

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