"El amor también se sirve en silencio"

 


Mi abuela siempre cocinaba rico. Pero una vez, me acuerdo clarito, sirvió una torta completamente quemada. No un poquito dorada… no, negra como el carbón, delante de mi abuelo.

Yo me quedé en silencio, tenso, esperando a ver qué decía él.
Pero el abuelo se la comió sin decir una sola palabra, y después, como si nada, se dio vuelta y me preguntó con una sonrisa cómo me había ido en el día.
Después escuché a mi abuela disculpándose bajito por la cena.
Y nunca me voy a olvidar de lo que él le contestó:
—Tranquila, mi amor. Si vos siempre cocinás rico.
Más tarde le pregunté si de verdad lo pensaba.
Él me apoyó la mano en el hombro y me dijo:
—La abuela tuvo un día pesadísimo en el trabajo. Estaba agotada. Una torta quemada no me iba a hacer mal, pero una palabra hiriente sí podía dolerle mucho.
Qué importante es acordarse de esto: todos nos equivocamos.
Y no se trata de remarcar el error, sino de acompañar a quienes queremos.
Incluso cuando la torta se quema.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dinámicas y juegos cristianos para reforzar las lecciones bíblicas

"SOMOS LOS HIJOS DE PADRES QUE NO FUERON A TERAPIA"

MAMÁ: Papá nunca tiene tiempo para nosotros?