“Hacer frente a la Depresión”
Texto Bíblico Salmo 77:1_9
La depresión no se limita a una nación, un grupo étnico, o uno de los dos sexos.
La depresión es el estado en el que la persona se siente triste o abatida.
Esta afecta a las personas de diversas maneras. Por ejemplo, alguien que siempre ha sido una persona bien serena puede descubrir que le está costando trabajo concentrarse cuando lo ataca la depresión. Otra persona tal vez se siente cada vez más triste conforme pasan los días. Es posible que sin razón aparente alguna pierda el sueño y le disminuya el apetito.
Una persona joven y activa puede perder el interés por las actividades de las que antes disfrutaba. Un Pastor que ha triunfado en su Ministerio puede comenzar a sentirse inútil, y aún a batallar con una culpa sin causa.
Aunque común en nuestros días, la depresión no es una dolencia de los tiempos modernos. En verdad aparece en el Salmo 77, donde Asaf se refiere a su propia lucha con esos sentimientos. No obstante, en el transcurso del Salmo habla de la liberación de Dios, una buena noticia para todo el que esté luchando hoy con la depresión.
I. La realidad de la Depresión
Aunque Asaf no menciona ninguna razón concreta de los sentimientos de tristeza que describe en el salmo 77, estos se hacen evidentes en los primeros versículos. En el versículo 1, menciona que ha clamado a Dios por ayuda. La depresión se caracteriza por la inestabilidad de las emociones. La persona deprimida se puede encontrar con que le broten las lágrimas espontáneamente y a veces sin esperarlo.
Menciona su angustia en el versículo 2, pero sigue adelante para señalar que no encontraba alivio a su consternación. Al parecer, se pasaba las noches sin dormir. La depresión interrumpe con frecuencia el sueño, haciendo que la persona dé vueltas, y mas vueltas en durante toda la noche mientras le asaltan numerosos pensamientos, tal como lo describe Asaf en los versículos 3-6.
La depresión de Asaf lo ha afectado aún espiritualmente. En los versículos 7-9 expresa sus dudas acerca de su relación con Dios: ¿Lo habrá desechado para siempre? ¿Será que ya no lo ama?
Cuando pensamos en lo obvio que es que Asaf vivía cerca de Dios, no parecemos hallar razón alguna razón para que haya sentido que El lo había abandonado. Sin embargo, así se sentía. Yacía despierto por las noches, gimiendo por dentro y preguntándose si las cosas mejorarían alguna vez. Esta es la realidad de la depresión. Mientras es posible que la inicien unos sucesos determinados, como la muerte de un ser amado o la pérdida de un trabajo, también es posible que aparezca sin razón aparente alguna.
Las personas que luchan con la depresión deben animarse ante la experiencia de Asaf. La depresión no es una señal de que el pecado se halle presente, ni su aparición indica tampoco una falta de espiritualidad. La depresión es real y puede afectar a toda clase de personas, incluidas las piadosas. Aquellos de nosotros que nos hallamos fuera de la depresión de otra persona, debemos sentir amor y compasión por quien la sufre.
¿Cómo alguien sin problemas de depresión puede ministrar a una persona deprimida?
II. Recuerde la fidelidad de Dios.
Salmos 77:10-l2
La depresión puede ser un tiempo en el que nos sintamos abandonados. Al continuar el salmo 77, se hace evidente que, aunque el salmista sentía que Dios lo había abandonado. Todo lo que había era eso, sentimientos. En los versículos 10-12, Asaf se recuerda a sí mismo que Dios le ha sido fiel realmente a lo largo de los años. Este recuerdo levanta su ánimo caído.
Al tratar de enfrentarse a su depresión, sus atribulados pensamientos hallan consuelo en el recuerdo de que Dios cuida fielmente de él y de su pueblo. Contrarresta sus pobres sentimientos con el recuerdo de la bondadosa forma en que en el pasado Dios lo ha tratado a él mismo y ha tratado a la comunidad, y de las poderosas obras del Señor (vv. 11,12). Al reflexionar en la fidelidad de Dios en el pasado, estaba edificando su esperanza para el futuro. Esto proporciona un gran reemplazo para el corriente “las cosas nunca mejorarán”; tipo de desespero que tantas veces es síntoma de depresión.
Por supuesto, la persona que pasa por una fuerte depresión necesita buscar consejo médico. Sin embargo, también puede conseguir ayuda si se vuelve a la Palabra de Dios y a las experiencias personales-suyas o ajenas- con el fin de restaurar la sensación de esperanza que necesita con tanta urgencia. Tanto la Biblia como las experiencias personales resaltan la gran fidelidad del Dios que arma a todas las personas y permanece cercano a ellas, aunque se hallen deprimidas.
¿Qué textos bíblicos concretos le parece que podrían consolar a una persona deprimida?
III. La esperanza de Liberación.
Salmo 77:l3-20
Las oscuras nubes de la depresión parecen disiparse conforme se va acercando el final del Salmo 77. El mismo escritor que había dudado de la presencia y de la compasión de Dios, ahora expresa su confianza en su grandeza y poder (vv. 13,14). Esa confianza se apoya en las ocasiones en que Dios ha liberado a Israel a lo largo de los años (v. 15). Asaf, pues, les ha hecho una sugerencia a los deprimidos para que se enfrenten a su depresión: tener presentes la bondad y la ayuda de Dios en tiempos pasados. Este recuerdo puede contrarrestar con eficacia el desespero, cuando reconocemos que Dios nos ama y nos ayuda de buen grado a pasar por nuestras dificultades.
Asaf describe el maravilloso poder de Dios en poderosos prodigios naturales como el rayo y el trueno (vv. 17, 18). Además, el paso milagroso por el mar rojo de amplia prueba del poder de Dios para liberar a su pueblo de las tribulaciones (V. 19). Los deprimidos se pueden consolar al comprender que Dios puede triunfar sobre su depresión. El salmista también encuentra seguridad en otro aspecto más de la forma en que Dios ha venido liberando a su pueblo. En el versículo 20 menciona dos grandes líderes que Dios le dio a Israel: Moisés y Aarón. Estos dos caudillos eran recuerdo visible de que Dios estaba cercano a su pueblo durante el Éxodo. Los demás creyentes, y en especial los dirigentes de la Iglesia, pueden servir para recordar a los que luchan a diario con la soledad de la depresión que Dios permanece cerca de ellos.
Aunque la depresión nos puede hacer sentir que Dios nos ha abandonado, necesitamos hacer lo mismo que Asaf: recordar su gran poder y sus pasadas liberaciones y acercarnos a Él en medio de las tinieblas.
La depresión puede fácilmente dejar sin esperanza a una persona. El que está batallando con ella necesita recordar que la esperanza es tan real como la depresión que la niega, y que esa esperanza se encuentra en el Señor.
Los creyentes necesitan acompañar a los deprimidos, sin imponerse a los que se sientan abatidos, y sin presentar respuestas prefabricadas o vacías a las dificultades con las que se enfrentan. Al contrario; como Moisés y Aarón pueden servir de “Memoriales Vivos”, siempre listos y dispuestos, de la compasión y la cercanía de Dios.
¿Por qué es necesario sentir esperanza para superar la depresión?
Aplicación.
Teniendo en cuenta que, según las estadísticas, en Estados Unidos hay cerca de una persona entre cada seis que sufre de depresiones, lo mas probable es que Usted conozca alguien que esté luchando con este problema.
También es muy probable que Usted se le haya tenido que enfrentar personalmente, o lo tenga que hacer en el futuro. El Salmo 77 ofrece unas maneras excelentes de ayudarlo a salir de la depresión.
Observe de nuevo la estructura del salmo. Comienza con la duda y la desesperación y termina con una triunfante seguridad. Esto es lo que quiere hacer el Señor en el corazón y la vida de las personas deprimidas. A base de usar los principios de este salmo, Usted se puede enfrentar a sus momentos personales de depresión, y comprender a otros que luchan con este problema. Dios lo puede usar para llevarle a la persona deprimida el aliento y el consuelo que necesita con tanta urgencia.

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