“Que tu juventud no sea excusa, sino influencia.”
Ser joven no es una desventaja en el Reino de Dios. Muchas veces la sociedad piensa que la juventud es sinónimo de inmadurez, de errores o de falta de experiencia. Pero Dios no mira la edad como los hombres miran; Él mira el corazón y la disposición para obedecer. El apóstol Pablo de Tarso le escribió estas palabras a Timoteo , un joven que tenía la responsabilidad de servir a Dios y guiar a otros. Seguramente algunos lo miraban y pensaban: “Es demasiado joven”. Pero Pablo le enseñó algo poderoso: la autoridad espiritual no viene de la edad, sino del ejemplo. Un joven puede impactar a muchos cuando: En su palabra: habla con verdad, respeto y sabiduría. En su conducta: vive de manera que otros puedan ver a Cristo en él. En amor: trata a las personas con compasión y humildad. En fe: confía en Dios aun cuando otros dudan. En pureza: cuida su corazón y su vida delante de Dios. Dios ha usado a muchos jóvenes en la Biblia. Cuando otros no los veían, Dios sí los veía...